domingo, 27 de mayo de 2012

Don Localizote: Dos tareas y un destino

En el mundo de la localización, no todo el monte es orégano... Ya hemos hablado en otra ocasión sobre las múltiples tareas que Don Localizote debe desempeñar en su empresa y hemos comprobado ojipláticos que está mucho más ocupado de lo que cabría esperar y que cuando se trabaja in-house uno deja de ser localizador para convertirse en una especie de servicio lingüístico multiusos.

Pudimos comprobar en aquel momento, además, que una de las tareas que un localizador interno debe desempeñar a menudo es el testeo. Sobre la tarea en sí, ya han escrito otros compañeros del gremio en sus espléndidas bitácoras, como por ejemplo, aquí. Sin embargo, Don Localizote me ha pedido hoy que cuente su experiencia desde el punto de vista de un traductor que además prueba su propio juego. Y la historia comienza así...

Un buen día de verano en el que cantaban los jilgueros y relucían las margaritas en los jardines de Hamburgo, llegó nuestro amigo Don Localizote a su empresa y se puso, raudo y veloz, a trabajar. Llevaba varios días traduciendo un nuevo juego que habría de salir muy, muy pronto. Era ya antigua costumbre en la empresa traducir en primer lugar aquellos mundos virtuales destinados al uso y disfrute de miles de usuarios, y luego comenzar un proceso de prueba del mismo en su versión localizada... y a falta de probadores internacionales, buenos son localizadores jugones.

Amigo de Don Localizote probando el juego en cuestión: ¡la emoción lo embriaga!

Ha podido comprobar Don Localizote en estos años que traducir y probar un juego son tareas totalmente distintas y a la vez complementarias, para las cuales se necesitan características completamente diferentes. Mientras que como traductor nuestro héroe debe centrarse en la coherencia, adecuación y corrección de los textos con respecto al original y con respecto al público al que el juego va dirigido, como probador debe ocuparse más de la coherencia, adecuación y corrección de ese texto en relación con los demás elementos (gráficos, estructurales, sonoros...) que conforman el producto, el juego, además del buen funcionamiento de dichos elementos también por separado.

Como traductor, Don Localizote es, generalmente, el que mejor conoce el juego en su plano textual, no hay detalle de su historia o de su funcionamiento teórico que a su ojo traductoril escape. Sin embargo, el proceso de prueba de ese mismo juego lo convierte, además, en profundo conocedor de su funcionamiento práctico y en árbitro de la masa textual creada por el traductor (paradojas de la vida, en este caso, él mismo), cotejándola en base a los demás elementos. Opina, por tanto, este nuestro Don Localizote, que existen ciertas ventajas y también inconvenientes inherentes al hecho de que un traductor se transforme posteriormente en el probador de su propio juego, a saber:


VENTAJAS
  • Probar juegos además de traducirlos, en general, proporciona un mejor conocimiento práctico sobre los juegos, su funcionamiento, su vocabulario... Esto, por supuesto, ayuda a Don Localizote a completar su formación como traductor. Además, también ayuda a conocer desde dentro el tipo de producto que traduce (crea): no olvidemos que en casa del herrero no debe haber cuchillos de palo y que, por tanto, al traductor de juegos le tiene que gustar jugar y conviene que conozca al dedillo el objeto de su trabajo.
  • Cuando Don Localizote prueba un juego que acaba de traducir, consigue una visión general más amplia y completa del producto en cuestión. En este sentido, esto le ayuda a solucionar dudas de contexto y a corregir a posteriori su versión de acuerdo al mismo. Por otro lado, en el caso de Don Localizote, suele tratarse de juegos online que “están vivos” y que siguen recibiendo actualizaciones y contenido nuevo paulatinamente, los cuales tendrá que traducir él mismo. Esto le ayuda también a que la traducción de dichas actualizaciones resulte más fácil y exacta, puesto que ya conoce el contexto y contenido previo del juego. 
  • Aparte de las ventajas anteriores, relacionadas más con el conocimiento, existe también una ventaja temporal, puesto que la solución de errores (por ejemplo, cadenas de texto demasiado largas o demasiado cortas) puede realizarse de forma mucho más rápida si el que prueba es el mismo que ha traducido: se ahorran pasos intermedios como la redacción y el envío de informes de errores. Como suele decirse, el traductor se lo guisa y el traductor se lo come.


INCONVENIENTES
  • Al probar un juego que él mismo ha traducido, nuestro castizo hidalgo debe reconocer que no es totalmente objetivo. Se ve afectado por interferencias provocadas por el texto que él ya ha traducido y, por tanto, mira el juego, sobre todo en sus inicios, con ojos de "experto". Eso puede llegar a producir un proceso de prueba del juego incompleto e incluso irreal, ya que muchas cosas se darán por supuestas debido a que las conocemos por el contenido textual que nosotros ya hemos leído pero que un jugador normal no conocerá. En este sentido, imaginemos que Don Localizote se dispone a probar el tutorial de un juego y se le pide que entre en una de las tiendas del juego y compre unas botas (obviando la explicación, por ejemplo, de cómo entrar en la tienda). Para un jugador novato, probablemente esa explicación sería necesaria, ya que es la primera vez que se enfrenta a ese juego, mientras que Don Localizote ya conoce el proceso, quizá por ventanas de ayuda emergentes u otros textos que aparecerán después de completar el tutorial y que él, privilegiado, ya ha leído. Podría pasar por alto, por tanto, que el susodicho tutorial estaría incompleto o no sería lo suficientemente claro.
  • Se presupone que cualquier Don Localizote que traduce juegos ha sido formado para hacerlo y podría darse el caso de que también tuviera formación como probador… pero también podría suceder lo contrario. Para probar un juego no solo se necesitan conocimientos lingüísticos (que también, aunque en menor medida que un traductor), sino que además serían necesarios unos conocimientos técnicos que no tienen por qué presuponerse en el traductor. En este sentido, Don Localizote estaría cualificado suficientemente para realizar la traducción, pero el testeo de dicho juego alcanzaría a lo sumo un nivel amateur al principio y no profesional.
  • Ser probador de juegos es una tarea que consume mucho tiempo y recursos. La extrema atención con la que se debe "jugar" al probar un juego resulta muy fatigosa y, al combinarse con otras tareas, puede provocar una posterior falta de concentración a la hora de traducir o hacer cualquier otra cosa.

A partir de ahora, sabemos que el corazoncito profesional de Don Localizote está dividido entre Pinto y Valdemoro y que tan pronto se pone a traducir como le toca ponerse a matar marcianitos, monstruos marinos, brujas verrugosas o incluso fantasmitas de pacman. Ambas tareas son necesarias para completar una buena localización de un juego y le sirven a Don Localizote para mejorar como profesional. En su opinión, conviene que un traductor de videojuegos conozca, al menos mínimamente, en qué consiste un proceso de prueba de un juego y que esté familiarizado con ciertos aspectos del mismo. Solo así, ya sea in-house o como autónomo, se podrá ofrecer al cliente o empleador un servicio de localización completo y lo más exento de errores posible. Y ahora... ¡a jugaaaar!

sábado, 12 de mayo de 2012

Don Localizote y la belleza de la localización

Si en sus años de Tradu Panza le hubiéramos preguntado a Don Localizote por qué estudió Traducción e Interpretación, nos habría respondido sin dudarlo un momento: "Porque me gustan los idiomas". Respuesta vaga y simple donde las haya, aunque representa la base, naturalmente, de cualquier otra razón que se pueda esgrimir.

Tradu Panza, como los digimon, digievolucionó con el tiempo en Don Localizote, y también lo hizo la concepción que tenía sobre su profesión. Pasó de la "simple pasión por los idiomas" a encontrar, poco a poco, otras razones varias por las que se siente totalmente congratulado al haber estudiado lo que estudió. Esas razones, por supuesto, llegaron con el tiempo: un día descubrió una, al mes siguiente encontró otra... porque Trados no se construyó en un día.

Tiene Don Localizote, además, una extraña afición, que es la de pensar y filosofar, llenar su cabeza con miles de elucubraciones para después, la mayoría de las veces, no llegar a ningún sitio. Hoy me ha pedido, entre amigos, que plasme dichas elucubraciones en esta entrada, a lo cual no me he podido negar, pues tiene muy mal carácter y me azuza a Traducinante cuando no le hago el suficiente caso.


¿Qué es la localización de videojuegos? Se ha preguntado Don Localizote al levantarse esta mañana. Muchas cosas en una, diría yo, no es solo una ocupación que lo permite vivir a él y a tantos otros. Es algo necesario, vital, algo de lo que la sociedad actual no puede prescindir, pero dejemos que Don Localizote lo describa con sus propias palabras: Localizar es... 

COMUNICAR

En un mundo globalizado como en el que vivimos necesitamos información y necesitamos estar conectados. Hemos llegado a un punto en el que estamos en nuestra casa pero también estamos en las de todos, más o menos como una divinidad. Con solo un clic podemos viajar a cualquier rincón de la Tierra, por escondido que esté... y todo esto es posible gracias a la localización. Al localizar se hace llegar un mensaje, un mensaje que siempre le será útil a alguien, un mensaje que jamás caerá en saco roto. Y en este sentido, eso es dejar una huella, es transmitir, es acercar, es comunicar en los dos significados que tiene esta palabra. Los localizadores como Don Localizote son, por así decirlo, emisores, medios y también, como habitantes de este globalizado mundo, receptores de otros mensajes, receptores de otros localizadores. Y todos estos mensajes, su base vital, llevan restos de la cultura origen: partículas de valores, brisas de principios. Nadie se conoce y todos nos conocemos, y todo eso gracias a unos cuantos como Don Localizote, que se encargan de que nuestros ratos de ocio también sirvan para acercarnos un poquito más los unos a los otros.

APRENDER

Cada día, mucho después del atardecer, Don Localizote se acurruca bajo las sábanas con la sensación de ser un poco más sabio: siempre ha aprendido cosas nuevas, siempre se ha enfrentado a retos nunca vistos antes. Hoy aprende partes de barcos, mañana estudiará distintas plantas cultivables, pasado le dará un repaso a un montón de armas medievales. Cada juego que pasa por sus manos es un mundo y cada mundo tiene algo que aportarle. Con ello, cada día que pasa crece, se desarrolla y prospera. La curiosidad de un localizador no termina nunca, devora información, absorbe datos. Son entendidos en todo y expertos en nada. La localización de videojuegos les permite picotear aquí y allá, redondeándose, perfeccionándose... en un círculo vicioso que, por suerte, no termina nunca.

COMPARTIR

Don Localizote es una persona y siente, piensa, vive. Y lo que ha sentido, pensado o vivido luego lo comparte. Lo pone al servicio del otro en cada palabra, cada referencia, cada elemento que localiza. No hay producto que toque que no lleve un trocito de su vida, porque la localización no se puede hacer con una máquina inerte de hacer localizaciones... y porque jamás podrá hacerse con una de ellas. Cada juego que cae en las garras de nuestro hidalgo se transforma en el juego que a él le gustaría jugar, con los personajes, ambiente y lenguaje de los que a Don Localizote le gustaría disfrutar. Y de eso hace partícipes a los demás, a tantas y tantas personas que reirán, se enfadarán y, por qué no, incluso llorarán al sumergirse en las palabras y vivencias que Don Localizote ha tenido a bien compartir con ellos.

CREAR

Este aspecto es, para Don Localizote, el núcleo de la localización de videojuegos. Localizar un videojuego no es reproducir, sino más bien recrear. Es diseñar en un idioma personajes, paisajes, un mundo... Es, en definitiva, dar vida. Hablamos de creación en el sentido más divino de la palabra, de comunicar, de aprender y compartir, y elaborar con ello un nuevo ente, independiente de su "original", que comenzará, a partir de su nacimiento, a tener vida propia y a caminar en otra dirección, o quizá en la misma, pero será la dirección que los nuevos usuarios le quieran dar y una dirección basada en lo que Don Localizote haya querido plasmar y cultivar. Ese juego será hijo de Don Localizote, y Don Localizote será su orgulloso padre.



Huelga decir que nuestro héroe no se arrepiente de haber decidido dedicarse a su profesión y que hacer lo que hace lo satisface día a día. Sin embargo, no toda esta pradera está llena de rosas, pues entre una y otra siempre aparecen espinas dispuestas a provocar la más mínima herida... pero, querido lector, de esas hablaremos en otro momento: ¡porque no todo son quejas en la vida de Don Localizote!



domingo, 6 de mayo de 2012

Don Localizote y sus oficios

Hubo un tiempo en el que Don Localizote dedicaba su vida a traducir y traducir, sin mirar a otro lado. Juegos nuevos, actualizaciones de los antiguos... Se pasaba los días sumergido en aquellos mundos virtuales, dando vida y voz a decenas de personajes que vivían mil y una aventuras.

Sin embargo, el tiempo pasa, las empresas evolucionan y, con ello, también el trabajo de un localizador. Llegó un momento en el que Don Localizote dejó de ser un simple traductor y se vio obligado a aprender cosas nuevas, a internarse en áreas laborales que para él eran aún completamente desconocidas.

Ser traductor/localizador autónomo y ser traductor/localizador en el equipo interno de una empresa son cosas totalmente distintas. ¿Por qué? Esencialmente, se puede decir que el trabajo base de ambos es el mismo: trasladar textos de un idioma determinado a otro distinto (por ofrecer una definición basiquísima, no me comáis :P). Sin embargo, un traductor autónomo decide normalmente lo que quiere hacer y lo que no y puede dedicar su vida a simplemente traducir si eso es lo que más le gusta, mientras que un traductor interno debe a veces agachar la cabeza y hacer el pino mientras canta el Aserejé si las necesidades y exigencias de su empresa así lo requieren. Vamos a desvelar en este capítulo de la vida de Don Localizote qué tipo de tareas, según su experiencia y conocimiento, puede recibir un traductor/localizador in-house, así que, querido lector, si estás interesado en trabajar para una empresa, léete primero estas líneas y sabrás lo que te espera.


Tipos de tareas en un departarmento de localización


Traducción

¿Está claro, no? Es la tarea básica y principal en todo departamento de localización que se precie. Por muchas otras tareas que asuma un traductor/localizador en su trabajo, gran parte de su tiempo lo ocupará traduciendo textos. Sin embargo, se ha de tener en cuenta que, al trabajar dentro de la empresa, no solo vas a divertirte traduciendo historietas que más tarde aparecerán en el juego para uso y disfrute general, sino que, a menudo, tendrás que ocuparte también de textos pertenecientes a otras áreas, léase marketing, relaciones públicas, textos técnicos, currículos, contratos, anuncios... Todo un abanico de tipologías textuales llega a la mesa de un traductor/localizador interno, así que no sueñes con que te vas a pasar el día poniéndoles voz a los monstruitos...

Redacción

En ocasiones, un traductor/localizador in-house recibirá tareas consistentes en escribir textos sin más. Como representante de un país o comunidad lingüística, nadie dentro de la empresa va a saber mejor que tú qué tipo de referencias culturales pueden resultar útiles en un determinado momento y, por supuesto, nadie va a redactar textos en tu lengua mejor que tú. Muy a menudo puede que recibas tareas de redacción de, por ejemplo, textos de SEO y SEM, que el departamento de marketing utilizará posteriormente para sus campañas. Más sobre esto en una de mis próximas entradas :).

Testeo

Lo ideal en una empresa internacional es que exista un departamento encargado del control de calidad lingüística de los productos. Sin embargo, esto o bien no sucede así en todos los casos, o bien en determinados momentos de mucho trabajo puede que se necesiten refuerzos. Es ahí cuando ni cortos ni perezosos pedirán tu ayuda para que los juegos salgan tan puros y libres de errores como sea posible. Más sobre esto en otra de mis próximas entradas :).

Búsqueda de palabras clave

Dentro de una empresa internacional, el departarmento de marketing debe encargarse de entrar y asentarse en muchos mercados distintos con lenguas también muy distintas y, a menudo, no es posible que haya un nativo en cada departamento que se encargue tan solo de una comunidad lingüística determinada. Por eso, a menudo, a los traductores se les pide que realicen pequeñas búsquedas de palabras clave para campañas de SEO y SEM, por poner un ejemplo.

 
Corrección

En todas sus variantes: corregirte a ti mismo (lo cual no es otra tarea sino algo que SIEMPRE hay que hacer), corregir traducciones de otros compañeros del departamento en el caso de que los tengas y, a veces, corregir también traducciones realizadas por externos si los recursos de la empresa no son los suficientes en un momento dado.

Atención al cliente

En algunas empresas, sobre todo las más pequeñas, el departamento de localización y el de atención al cliente están tan íntimamente relacionados que los encuentras juntos y revueltos, así que si estás pensando en trabajar dentro de una empresa para ahorrarte el, en ocasiones, tedioso trato con los clientes, será mejor que no cantes victoria todavía.

Coordinación

Cada maestrillo tiene su librillo... y cada empresa también. Dependiendo del tipo de empresa, el tamaño, la estructura, y otro sinfín de aspectos, puede que sea necesario que tengas que encargarte de coordinar "algo" dentro del departamento de localización. No hay que olvidar que en el mundo empresarial siempre hay mucho que hacer, poco tiempo y recursos limitados, así que quizá se te necesite para coordinar proyectos, productos, tareas, equipos o incluso simplemente que te coordines tú mismo con un equipo de ayudantes externo. Las posibilidades son infinitas...

Retoque gráfico

En realidad, la mayoría de empresas disponen de artistas gráficos que se encargan de quitarles de encima esta engorrosa tarea a los traductores. Sin embargo, como hemos dicho antes, si la empresa es muy pequeña o no se trata de una tarea sobre un gráfico propiamente dicho, sino quizá un gráfico pequeño que se encuentra incrustado dentro de un texto largo, puede que nos toque a nosotros pasar un buen rato retozando con nuestro amigo Paint (o sus hermanos mayores).

Estos son los tipos de tareas que Don Localizote o bien ha tenido que desempeñar alguna vez, o bien sabe de oídas que se requieren en algunas empresas en las que existe un departamento de localización interno. Probablemente haya muchas más que, aunque no sean tan habituales como las anteriormente mencionadas, seguro también merecerían tener su propio hueco en esta entrada.

En cuanto a gustos no hay nada escrito y algunas de las ocupaciones aquí descritas te resultarán más entretenidas, más aburridas o, definitivamente, más infumables que otras. Sin embargo, de todas ellas se aprende y "te completan" como profesional. El saber ocupa lugar, que no te engañen, pero merece la pena llenar con él ese espacio.

jueves, 3 de mayo de 2012

Tradu Panza y el autor despistado

En un lugar muy, muy lejano, habitaba hace mucho, mucho tiempo, nuestro minihéroe Tradu Panza. El lugar en cuestión, aunque en sí importa poco, se llamaba Espelandia, pues estaba gobernado por la malvada Espe, que con malas artes privatizaba todo lo que se encontraba a su paso. En este escenario vivía Tradu Panza, yendo y viniendo todos los días a la universidad, en la que estudiaba para hacerse famoso y algún día ganar un Nobel (calculo que en un par de años lo tendrá ^^).

Tradu Panza, al hacer gala de semejante nombre, no tuvo mucha elección en cuanto a sus estudios: Traducción e Interpreteción habría de ser. En eso gastaba sus días, sumido en teorías skopianas, leyendo a Dryden, Even-Zohar y Venuti, e imaginándose veinte años más tarde, encerrado en una cabina de interpretación al más puro estilo Nicole Kidman. ¡Cuánta acción y emoción rebosaría su vida una vez pasados los años de estudiante!

Sin embargo, dejemos a un lado los irrelevantes detalles de la vida de Tradu Panza y vayamos al grano. Eran tiempos en los que Tradu Panza miraba con admiración a sus profesores, pozos de sabiduría, y se tomaba en serio todos y cada uno de los encargos de traducción que le mandaban como si le fueran mil quinientos euros en ello.

Uno de esos días, le tocó traducir en una de sus asignaturas preferidas un texto ensayístico. Con esta tarea en mente, se sentó en su escritorio y comenzó a hacer lo que más le gustaba. El tema del texto requería documentación, y mucha, ya que en el original aparecían referidos varios autores que habían tratado el tema en torno al cual giraba todo el ensayo. Tradu Panza, por tanto, se armó de todo el conocimiento que había adquirido en la asignatura dedicada a la documentación y comenzó a buscar todos y cada uno de los autores para que su traducción fuera lo más exacta posible.

En estos menesteres andaba cuando, de pronto, encontró algo en el texto original que no cuadraba con la realidad. El autor del ensayo le atribuía un nombre de pila erróneo a otro autor, o al menos era lo que Tradu Panza creía, ya que por más que buscaba el supuesto nombre usado por el autor en San Google, no lograba dar con ningún resultado en el que se relacionara dicho nombre con el tema tratado en el texto. Sí encontraba, sin embargo, referencias a un autor con el mismo apellido, pero con un nombre totalmente distinto, de modo que tampoco había podido ser un fallo de imprenta... ¿Qué hacer?

Tradu Panza no lo dudó y le preguntó al profesor, el cual se mostró incrédulo ante el asunto debido al renombre que el autor tenía en su campo. ¡Era muy difícil que una eminencia cometiera semejante error con el nombre de un colega! Sin embargo, las referencias ahí estaban y el original también... Tradu Panza, en aquella ocasión, decidió respetar el original y reprodujo lo que para él era un error en su traducción, aunque no quedó satisfecho con ello.


Y mi pregunta es... ¿Es el autor un dios todopoderoso que todo lo sabe? ¿O es un simple mortal con el defecto de que puede cometer errores? Ahora Tradu Panza, unos años después, tiene la respuesta. Un traductor puede cometer errores al reproducir, pero un autor también puede cometer errores al escribir. Humanos somos todos y eso no hay quien lo cambie. 

¿Qué solución es, por tanto, la más adecuada en caso de descubrir un fallo de semejante magnitud en un texto que, por otro lado, no es temporal, como un texto en la red, sino que va a salir publicado en un libro y va a quedar grabado para la posteridad? Tradu Panza opta por la solución más fácil, que es decir que la respuesta es relativa y depende de la situación. Sin embargo, ante estos casos lo mejor es hablar directamente con el autor si se tiene la oportunidad. Si ese no es el caso, reproducir el error es la forma más fácil de curarse en salud y escurrir el bulto (oye, es lo que pone el original) aunque también podría considerarse una traición al autor dejándolo en paños menores delante de un público mundial (algo que queda muy feo ante la galería). ¿Notas al pie o un simple [sic]? No si se puede evitar, gracias. En ocasiones podrían llegar a sacarte de un gran aprieto... pero hay que tener en cuenta que no en todos los tipos de traducciones están disponibles. Cambiarlo directamente... Puede que también dependa del tipo de error, pero desde luego es, en opinión de Tradu Panza, la opción menos recomendable. Siempre puede haber sentidos ocultos que se escapan al ojo que todo lo ve del traductor.

¿Y tú, querido lector? ¿Por qué solución te decidirías?

By the way, mientras redactaba esta entrada me he encontrado con este artículo de El Trujamán que habla precisamente de este tema... ¡A leer!